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El Niño y su Entorno: un cuidado con Amor

El cuidado como interacción sincrónica entre el niño y la enfermera que se dedica al cuidado al niño exige capacidad de escucha de la enfermera; el niño sano o enfermo nos está enviando señales permanentes que debemos estar en capacidad de interpretar y es ahí, desde nuestra intervención y es ahí, desde nuestro cuidado como profesionales, donde hacemos la diferencia: con el tono de voz, con el tacto, con el movimiento, con nuestro acercamiento afectuoso, cómo fomentamos el crecimiento social y emocional del niño cuando hacemos nuestra intervención de enfermería y que nos caracteriza como enfermeras pediatras. Es desde esta capacidad de escucha como ponemos en práctica el ver al niño como persona, respetar su opinión, tenerlo en cuenta y el recibir su información.

Desde una perspectiva diferente, la pro-puesta de Carol Gilligan a la ética del cuidado se caracteriza por darle importancia al compromiso con el bien de las personas; la sensibilidad moral de las mujeres es reivindicada. Gilligan realiza estudios sobre el desarrollo moral entre hombres y mujeres, y encuentra en los primeros la primacía de una ética de derechos basada en principios universales, en las mujeres prima una ética de cuidado basada en la responsabilidad especial que tenemos respecto a las necesidades de aquellos con quienes establecemos algún tipo de relación.

La ética del cuidado pone en el centro el concepto de cuidado, el compromiso con el otro, y en este sentido, en el cuidado que brinda la enfermera pediatra, cobra mayor importancia la relación y la interacción que establece con el niño y su familia; sus lazos de conexión, los sentimientos de solidaridad, el papel que juegan las emociones, el ponerse en el lugar de la madre para comprender lo que está sintiendo por ese niño que sufre, por ese niño enfermo, para comprender sus necesidades y poder atenderlas.

Otro aspecto que quiero resaltar en las enfermeras que se dedican al cuidado de los niños es su preocupación por hacer el mayor bien posible a los niños.

El concepto mismo de cuidado exige evitarle un daño al niño; eliminar, o evitar en la medida de lo posible, el sufrimiento que cualquier procedimiento pueda generarle y en todo momento promover el bienestar. Para lograr esto, son necesarios el interés, la motivación y la empatía, además de los conocimientos y las habilidades de la enfermera, como la acogida afectuosa y la capacidad de comunicación, comprensión y explicación para hacerle comprender al niño que ciertos procedimientos pueden generarle molestias, pero que éstas se pueden mitigar con ciertas medidas terapéuticas.

La enfermera dedicada al cuidado de los niños ha hecho una decisión voluntaria porque le gusta, porque tiene un afecto profundo por los niños, tiene simpatía o empatía hacia ellos, le preocupan y, en ese sentido, sus intervenciones hacia él van a estar motiva-das y comprometidas con el cuidado.

Quiero resaltar el compromiso con el niño y su familia; muchas veces el niño no va a decir si lo que hicimos o dejamos de hacer lo hicimos bien o mal; el compromiso es un compromiso ético y profesional. El actuar siempre pensando en este principio, hacerle el mayor bien posible, sin errores de acción y/o de omisión, con la mayor seguridad clínica posible es el lema en nuestro actuar profesional. Ponernos en el lugar del otro, como si fuera nuestro hijo, nuestro sobrino, nuestro prójimo. Este lema nos permite mantener altos estándares técnico-científicos y de calidad humana.

Me alegra ver que todos estos rasgos esenciales que he querido destacar en la enfermera pediatra han estado presentes en los trabajos y que se ha re-flexionado, entre otros temas, acerca del dolor en el recién nacido, del abordaje de la familia y del cuidado al cuidador.

Como enfermeras pediatras tenemos una gran responsabilidad con la sociedad, con la institución asistencial, con nuestros niños y con sus familias; sabemos que estas instituciones confían en nuestra idoneidad profesional, último punto al que me referiré.

La idoneidad nos exige conocimientos científicos, habilidades, permanente actualización, investigación y estándares de alta calidad técnica, científica y humana; temática que también han sido abordadas desde las experiencias de acreditación y la seguridad clínica en el ambiente hospitalario.

Los resultados obtenidos a través de la investigación sobre la calidad del cuidado de enfermería y cuidado a los cuidadores, desarrollada en el grupo de investigación “Conceptualización y práctica de enfermería” de la Facultad de Enfermería de la Pontificia Universidad Javeriana, han aportado elementos importantes sobre la satisfacción de los pacientes acerca del cuida-do de enfermería, sobre la percepción y las vivencias que tienen sobre la interacción enfermera-paciente: el afecto, la participación, el rol que juegan los cuidadores en el cuidado de sus pacientes y la importancia que tiene la enfermera como educadora de es-tos cuidadores.

De igual manera, el grupo de investigación “Procesos sociales” ha abordado los problemas de violencia infantil, patrones de crianza, las intervenciones de enfermería con el niño con problemas de aprendizaje, programas de intervención al niño y su familia, y lo que piensan los niños acerca del castigo. Estos procesos de investigación han sido un aporte importante desde la docencia, que ha retroalimentado la práctica asistencial; de igual manera, el que ya exista el reconocimiento de grupos de investigación del área asistencial en Colciencias, nos permite registrar el impulso y desarrollo que ha tenido el trabajo investigativo en nuestras instituciones y la necesidad de seguir implementado estrategias de trabajo que fortalezcan esfuerzos conjuntos.


DIAGNOSTICOS DE ENFERMERÍA ASOCIADOS CON PACIENTES PEDIÁTRICOS

En los pacientes pediatricos, pueden determinarse diagnósticos de enfermería concernientes al propio paciente y también a sus progenitores en sus funciones de cuidadores:

  • Alto riesgo de alteración de la temperatura corporal relacionado con edades extremas.
  • Termorregulación ineficaz relacionado con inmadurez y prematuridad.
  • Deficit de volumen de líquido corporales.
  • Alto riesgo de broncoaspiración.
  • Alteración de la protección.
  • Alteración de la comunicación verbal.
  • Alteración de la función parental.
  • Alto riesgo de alteración de la función parental.
  • Alteración de los procesos familiares.
  • Sobreesfuerzo en la función de cuidadores.
  • Alto riesgo de la función de cuidadores.
  • Conflicto con la función parental.
  • Afrontamiento defensivo.
  • Afrontamiento familiar incapacitante.
  • Afrontamiento familiar comprometido.
  • Deficit de la actividad recreativa.
  • Lactancia materna ineficaz.
  • lactancia materna interrumpida.
  • Patrón de alimentación infantil ineficaz.
  • Alteración del crecimiento y desarrollo.

El cuidado de enfermería se basa en el diagnóstico que se encuentre y también si el paciente padece de alguna patología.

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